viernes, mayo 31, 2013

Un botón

Anoche soñé con todos y cada uno de los hombres que han pasado por mi vida (menos mi papá): amigos, vaciles, enamorados... etc. La noche parecía tan larga (y no necesariamente porque hayan sido muchos), ansiaba un pronto amanecer.
Ni siquiera recuerdo qué es lo que soñaba, pero si que aparecieron todos y cada uno de ellos. ¡Que cosa mas rara!

Hace un par de noches dejé de dormir profundamente,  doy un montón de vueltas en la cama, y las horas parecen pasar tan lento; trato de imaginar cosas agradables para volver a dormir las cientos de veces que me despierto. Finalmente amanece y me siento más cansada de como me acosté...

Para pensar "positivo" o simplemente sin tantos dramas y ser una persona más práctica en la vida... una, ¿tiene que volver a nacer? o ¿cómo carajo se hace para resetear el cerebro y todo lo aprendido?

¿Cómo se libera una de las paranoias, de las frases, de los prejuicios, de las carencias?
¿Cómo le pongo un "mute" a todas esas palabras "negativas" que no me permiten crecer? ¿Realmente las tengo que callar? o ¿Cómo las transformo en algo útil?
¿Dónde está el botón de la actitud para ponerle en "buena"?

Seguramente donde ya no hay esperanza ha de haber un montón de miradas perdidas rodeadas de mucho silencio. Y aquí todavía hay demasiado ruido.

"Keep your head up, keep your love
keep your head up, my love
keep your head up, my love
keep your head up, keep your love"


2 comentarios:

So dijo...

Me quedé mucho en la última parte. Como dejo de ser esta que soy con todas mis inseguridades? Como apago esos pensamientos?. Supongo que tengo que ir a terapia, pero no puedo sola, además no creo que otra persona tenga la cura y me pueda ayudar a ponerle más onda. :(

Kodama San dijo...

Yo también ando pensando que me ha de tocar ir a terapia. El guagua me sacó tantas cosas que estaban tan escondidas dentro mío que ya no sé qué hacer con todo esto... Salió con todo mijo, jajaja. Tampoco creo que nadie tenga "la cura" estamos solas, cada una por su lado, en esto... y muchas veces, lo confieso, no sé ni por dónde empezar.