martes, abril 13, 2021

Desorden

Un portazo, detrás de otro portazo...

Una sola constante que no puede ser.

Y todavía no he podido elegir un camino... Debo definir lo que quiero y no solamente lo que no quiero repetir.

lunes, abril 12, 2021

Pensamientos que dan vueltas en la cabeza

 Parece que algunos genios nacieron para estar solos. 

Que su genialidad no les permite amar y su ego no deja que sean amados de una buena vez.

Creo que es mejor conocer a ciertos genios únicamente de lejos. Admirarlos así, no saber de su parte "humana" tan fría y lejana... 

martes, febrero 23, 2021

Reflexiones sobre un caballito de metal

Él no la quiso lo suficiente como para dejar de lado el machismo con el que fue criado y desear con toda el alma ser parte de algo nuevo que pudieron haber construído juntos. No dejó que le nacieran las ganas de "hacer"

Ella no lo quiso lo suficiente como para seguir esperando que algo pasara.

Ellos no se conocían lo suficiente como para darse cuenta de que en realidad las cosas se podían haber hecho de otra manera.

De cualquier modo los años pasaron, y, al menos ella, sabe perfectamente lo que no quiere, ha crecido y se ha descomplicado tanto que ni ella se reconoce.

¿Y él? Pues ella tampoco lo reconoció más.

lunes, diciembre 21, 2020

La verdad es que...

En realidad el cambio no ha sido tan gigante como lo imaginaba. Más que cualquier cosa lo que tengo ahora es algo de paz, en un sentido específico.

Debo seguir soltando y aprendiendo a romper con estos círculos que dan vueltas en mi cabeza. Necesito estar lista, así sea solo para mí.

lunes, noviembre 16, 2020

Soon

En poco tiempo las cosas van a cambiar muchísimo. Tanto personales como familiares. 

Me doy cuenta que soy incapaz de ver un futuro en estos momentos. No lo veo con claridad alguna. No existe ya ninguna certeza, más que el hecho de que vamos a ser tres. Desde ya mismo en adelante.

Es increíble como ha pasado el tiempo sobre mis hombros y me ha dejado en este lugar, bajo estas circunstancias.

Por fin estoy soltando y aún tengo muchísimo más que soltar. 

Es hora de demostrarme a mí misma lo fuerte que puedo ser.

sábado, septiembre 12, 2020

...

 Te extraño aunque sea absurdo bajo estas circunstancias... Aunque suene más que trillado, aunque nada cambie...

lunes, julio 27, 2020

Cuarentena

Estoy bastante harta de esta palabrita... de todo lo que encierra y significa. De tener que seguir en esta gran pausa. 
Que en realidad, lo más certero, es que no sea solo una "pausa" sino una nueva forma de vivir... Y, si ese fuera el caso, entonces no puedo dejar de sentirme más perdida que nunca. Porque no conozco, no entiendo, no sé otro modo de estar aquí si no es haciendo lo que amo... 

domingo, diciembre 10, 2017

No soy invisible

Admiro el temple de mi madre, al abandonarse a sí misma cuando éramos pequeños, acostumbrarse a vivir limpiándonos los mocos, cocinando para nosotros, lavando nuestros platos, revisando nuestros deberes, lavando nuestra ropa, bañándonos, aseándonos, arreglando la casa, pendiente de que ordenemos nuestro desorden, planchando nuestros uniformes, enseñándonos a ser seres independientes…
Yo no puedo, abandonarme a mí misma y ser solo mamá, me parece demasiado simple; sé que es algo muy importante en la vida de mis pequeños, pero me parece poca cosa para mí. Yo quiero algo más.
Necesito sentirme valorada, importante, sentir que los años que estudié y que pagué mis estudios no fueron en vano, saberme útil, usar mis neuronas en algo más que no sean las “cosas que están pendientes por comprar, por guardar, palabras por decir, deberes por revisar, platos por lavar, casa por aspirar, piso por trapear, comida por preparar, cuentas por pagar, personas por llamar… etc.”
Me niego a creer que, desde el instante en que me convertí en madre, tenga que solo vivir para y por mis hijos. Si, ellos son mi motor, ellos me han hecho soportar muchísimas cosas que sola no hubiera soportado jamás; me han vuelto una mujer valiente… sacan lo mejor de mí, y a veces también lo peor de mí. Pero no son la única cosa que tengo y deseo en la vida, quizás suene egoísta, para muchas otras madres, pero yo soy también una mujer, aparte de mamá, soy profesional, aparte de mamá…
Yo también necesito mi tiempo fuera, mi espacio, mi momento a solas, necesito respirar sin que nadie me chille, necesito salir y ver el mundo con otros ojos y calmar cualquier angustia o cualquier pendejada que esté pensando o que esté pendiente realizarse, por salud mental, por variar un poco, por dejar de lado la rutina que mata todo lo que toca.
Entonces, ¿por qué está tan mal que yo necesite mi propio espacio? ¿Quién carajos concluye que es lo peor del mundo, que soy la peor madre o que rebozo de entero egoísmo por necesitarlo?
Ser mamá, para mí, es frustrante, mucho. Y de algún modo una tiene que aprender a canalizar esa frustración porque sino todo lo que conlleva la maternidad solo te comerá viva. Nadie te va a decir estas cosas de la maternidad, yo si.
Basta de etiquetar a otras mamás, de pensar que son malas porque no son como una, de sentirse mejores o incluso pésimo porque las vemos mas “capaces”. No es así. En la maternidad, como en la vida, hay días y días. Días en que no quisiéramos ni salir de la cama y aún así ponemos los pies sobre la alfombra con la esperanza de que el día acabe pronto… y hay días en que nos levantamos de un salto, con una sonrisa grande luego de recibir el beso más dulce y tierno del hijo o hija…
Mis hijos son esos chiquitos locos y ocurridos que me llenan el corazón de alegrías, que me hacen llorar a veces por cualquier tontería… son a quienes aprieto en mis brazos y los “atrapo”, solo para llenarles de besos y no dejarles ir. Son lo mejor que me pasó en la vida, si, pero no son lo único que me pasó, ni lo único que me está pasando.
Yo quiero ser, al menos, un poco de lo que fui antes de ellos. Ser alguien sin ellos, ser alguien para ellos (alguien más que su mamá), ser alguien con ellos.
No sé si un día me resigne y solamente me deje ir, me deje llevar y caiga en ese “agujero negro” de ser mamá y solo mamá… no me atrevo a decir el famoso “nunca”. Apenas voy seis años y medio en esta tarea, es muy poco tiempo para saber qué más puede pasar… Por favor no me pidas, ni me digas, que mis hijos tienen que ser lo único en lo que tengo que pensar, los únicos con quien debo salir, lo único que más me debe importar, porque yo no me volví invisible el momento en que los parí, sigo estando aquí, presente, aquí y ahora, sigo teniendo sueños, metas, deseos… soy a quien más necesitan pero también yo necesito de mí, al fin al cabo, yo soy lo único que tengo.

martes, junio 13, 2017

Necesidad



Hay días en que únicamente quiero despertar y mandar a todo el mundo a la mierda.

Días en que todo me fastidia, no quiero ni abrir el WhatsApp, no quiero saber nada de nada ni de nadie, no me interesa, no quiero mover un solo dedo ni hacer nada para nadie...

Hay días en que intento descubrirme tanto y voy soltando mis cáscaras como un plátano, pero no llega finalmente el momento en que salga la última cáscara; siempre pasa "algo" que no la deja caer.
Y entonces nunca descubro qué es lo que realmente hay allí...

Estoy "auto-saboteándome" a mí misma, y si, también sé que es lo peor que puedo hacer. 

Un día... espero terminar de descubrirme.
Porque realmente lo necesito.

lunes, diciembre 05, 2016

Árbol

He perdido casi por completo la noción de los días que han pasado y que siguen pasando.

No he visto noticias en al menos unos ¿4 meses? Prácticamente no sé lo qué pasa en el mundo y estoy mejor así. Salvo ciertas noticias realmente "bomba" de las que es imposible escapar la atención.
Me concentro únicamente en cosas esenciales, usualmente son las más pequeñas y cotidianas.

Los días pasan de prisa y sin embargo ciertas horas son eternas.

Muchas veces imagino que soy un árbol, con malas raíces, por supuesto. Que de algún modo solo está allí, en algún lugar. Creo que esa ha sido la clave de todo durante este tiempo.

Sigo hablando de más, ciertamente, esa es, sin duda, mi mejor terapia, de la que muchas veces termino arrepentida; aunque estoy resignada y acostumbrada a meter la pata casi siempre así que... ¡supongo que no tengo remedio! jajaja.

Este, definitivamente, ha sido el año más intenso de toda mi existencia. Ha ganado este galardón por el número incalculable de sensaciones, emociones, tristezas, alegrías que me ha hecho vivir estos casi 12 meses completos. Me sigue sorprendiendo cada día, en realidad... va a ser un año inolvidable, lo es ya.

Mi corazón se ha hinchado y se ha encogido incalculable número de veces, lo he escuchado romperse a menudo en silencio, he recogido los pedazos y los he vuelto a unir, uno que otro se ha perdido por allí, pero sigo dándome del mismo modo, o quizás más en ciertos casos. La cuestión es que... no importa la cantidad de cariño que ingrese, parece que jamás va a ser directamente proporcional a la cantidad de cariño que sale... pinche sensibilidad. No, no es una queja, ni tampoco estoy presumiendo nada, solo... estoy "pensando en voz alta". Estas cosas nunca son como me las imagino.

Como sea, lo que sigue importando, después de todo, es que sigo de pie, como un árbol, de pie para recibir el sol, la brisa, la lluvia, la tormenta, para alojar nidos, para presenciar el mundo...

Y nada más...

martes, julio 26, 2016

Just breathe

De nuevo en ese punto en que no quiero que me pregunten como estoy...
En ese punto en que las preguntas personales son realmente personales y escapo de irme en llanto...
Estoy harta de dar explicaciones y pedir disculpas...
De los puntos suspensivos, de las canciones "felices".

Estoy sola...
No importa, no importa, no importa
¡NO IMPORTA!
Solo respiro... algo tiene que pasar.


I'm so sick of everything and everyone around me. And this is so stupid.

Anyway... no matter.

No está funcionando el lavado cerebral. Quizás no lo repito tanto como debería.

Solo respiro.
Algo tiene que pasar.

Something will happen.

jueves, junio 16, 2016

¡Puta!



Su madre tenía el viejo hábito de llamarla "puta" cuando se enojaba por alguna razón; ella lo recordaba así desde que era una niña de 5 años. Su hermana ya sabía leer, así que buscaron en el diccionario el significado "Puta: Ramera", se quedaron en las mismas.
Ante cualquier enojo empezaba el griterío "¡puta! ¡puta! ¡puta!"

El recuerdo más claro, ya bastante crecidas, las dos hermanas paradas, una frente a la otra, en medio de las dos camas de la habitación y la madre en medio de ellas, gritando a todo pulmón la palabrita con el dedo índice como si diera una lección importante de vida.

Finalmente, cuando ella creció y se graduó de puta, no entendió por qué su madre no estaba gritándolo con el mismo entusiasmo, y ¿por qué no?, aplaudiendo.

miércoles, junio 15, 2016

¿Control?

Quizás jamás terminaré de conocerme a mí misma. Siempre he terminado soprendiéndome.

Cada día la energía y deseo de nuevas experiencias sigue creciendo como un río a punto de desbordarse. No sé si lo que arde dentro se llama fe, esperanza o qué. En tal caso, el camino está trazándose de algún modo y, aunque voy lento, a veces parece que la velocidad es más fuerte de lo que alcanzo a controlar.

lunes, noviembre 23, 2015

Dark and cold day

Y yo los abrazo hasta el cansancio, todo el tiempo, todas las horas del día, por cualquier razón... porque a mí me faltaron abrazos, porque sentir esos diminutos bracitos en mi cuello, esos besitos tibios en cualquier lugar es lo más lindo del mundo.

Hoy amaneció un poco gris. Y lo único que quiero son muchos abrazos, sus abrazos.

martes, noviembre 17, 2015

Hace un año

El tiempo ha pasado fugazmente, las vivencias, experiencias y demás situaciones me han venido encima como una tormenta.

Este ha sido un año de sacudidas y de esperas.

Mi pequeña Julieta ya mismo cumplirá un año, en enero 2016... Mi Joaquín está ya en la escuela. Mi vida de mamá es cada vez más atareada.

Empecé a leer un libro en Inglés, me falta vocabulario un montón pero entiendo y estoy feliz por eso. Sigo practicando con la cámara de fotos...

Por lo demás... estoy en pausa. Una pausa que muchas veces parece eterna... Pero que terminará seguramente cuando menos me lo espere.

Hoy se me ocurrió pasar por aquí, es todo.

domingo, noviembre 09, 2014

SOBRE EL TRANSPORTE EN MI CIUDAD

Me indigna el servicio de buses que hay aquí, principalmente me refiero al área donde los tomo y por donde continuamente transito. Si, en el Valle de los Chillos, lo usual es que, los controladores o cobradores, o como deseen llamarlos sean groseros cuando una no les da "sueltos", que le hagan a una bajarse al vuelo y al apuro, porque van compitiendo entre cooperativas, que ni bien una pone un pie en las gradas, el bus ya arranca y entonces busca de dónde o de quién te agarras porque sino es golpe o caída segura, ah, y no hay que olvidar que siguen haciendo subir a más personas cuando en realidad ni en el medio del bus hay dónde poner un pie... y, lastimosamente, creo que la gran mayoría de usuarios simplemente se han acostumbrado... al trato, a viajar como sardinas, a pasar casi aplastados en medio de las otras personas para tratar de bajar en la parada deseada, y con tiempo, porque sino empieza una pelea increíble con el controlador quién le grita al pasajero que debía haber empezado a bajar con más anticipación... Y nadie dice nada, casi nadie cede el puesto, los niños entran corriendo y se escabullen en medio de las demás personas, sus madres no les enseñan que hay que respetar a todos, ellos pasan con sus mochilas, pisando, empujando, golpeando, y no regresan ni a ver para quién fue el golpe, peor a pedir disculpas…

Todo es una cadena de eventos a los que simplemente hay que prepararse cuando se trata de transportarse en buses, y todos somos culpables:

Desde las mamás que envían a sus hijos a pasar entre todas las personas muy groseramente, las personas que dejan sus vehículos estacionados en las paradas de los buses, impidiendo así que éstos puedan dejar a los pasajeros allí, teniendo, el pasajero, que bajarse en medio de la calle, con el peligro de que una moto o a veces hasta otro automóvil lo arrolle… los que jamás ceden su puesto a nadie por ninguna razón, ni a embarazadas, ni a mamás con guaguas tiernos, mucho menos a los pobres ancianos que no pueden ni pararse, peor agarrarse de algo en el interior del movedizo bus… los controladores que pretenden que una salga como loca corriendo con dos cuadras de anticipación y se baje al vuelo, los buseros que van compitiendo, siendo que casi siempre sus recorridos con los otros buses toman rumbos distintos… hasta los que nos conformamos y callamos simplemente por evitar peleas “innecesarias” que más que para ser escandalosas no sirven para nada.

A nadie le importa el otro, prácticamente todos ven por sí mismos y nada más. El otro que se joda. Estoy segura de que si preguntaran a los pasajeros si prefieren ir en bus o en auto particular, al menos el 80% de viajeros preferirían un automóvil particular, para no tener que padecer todos los malos tratos que este medio de trasporte brinda.

Quizás no me hubiera fijado en todas estas cosas antes, no es que me considere anciana, pero, la juventud le da a uno más energía, hasta quemeimportismo frente a situaciones así; quizás cuando viajo sola es más fácil y simplemente les sigo el ritmo a los apurados buseros. Pero eso no quita la realidad del mundo que nos toca vivir.

No debería ponerme a pensar el mundo que les estamos dejando a nuestros hijos, me entristece ver el prácticamente nulo interés de la gente hacia el bien de sus semejantes. Yo, como madre, le enseño a mi hijo a respetar a las demás personas, a decir “permiso”, a dar el puesto, hasta a cuidar el trasporte… y seguramente yo soy una de pocas.


Finalmente, lo que más me indigna, es que, desde donde estoy, siento no puedo hacer nada, más que seguir en el triste conformismo… y seguir siendo culpable por ello.

jueves, marzo 13, 2014

Buenos tiempos.

Las cosas han cambiado tanto desde la última vez que estuve por aquí.
Entre lo más importante: Estoy estudiando Inglés, clases intensivas.
He retomado la lectura, no tan aplicada como antes, pero me va bastante bien.

Me siento muy optimista para lo que sea que se venga ahora.

Soy una persona más alegre, y por ende, más paciente con mi pequeño Joaquín.

Este año me propuse acercarme más a las personas que siempre quise y me quieren, para que no se olviden que aún sigo por aquí. Muchas lo han entendido, he tomado contacto nuevamente y se siente tan bien :)

Tengo muchos proyectos en mente. Hay que ver como siguen dándose las cosas, como alguien me dijo alguna vez "paso a paso".

lunes, agosto 12, 2013

Treinta

No puedo creer que ya llegué a los treinta años. Tres décadas. Siendo realmente sincera es un número que siento que me queda demasiado grande. Me veía diferente a mis treinta, no, a quién engaño... ni siquiera me imaginaba cumpliendo treinta, ni cuando cumplí mis veinte y nueve...

Llegué a mis treinta con la aceptación de mi dolor de espalda (desde los veinte y cuatro), así, ya casi como una cosa rutinaria. A veces  duele más, otras no. Con medicación para la tiroides, que quién sabe porqué razón (o gracias a quien) ya no tuvieron que operar. Con el cuerpo tieso, gracias al escaso ejercicio que puedo hacer ahora, con la cabeza aún más llena de muchas tonterías y otras cuantas cosas.

Llegué a mis treinta con un guagua de dos, un matrimonio de cinco... profesión, casa, carro... En realidad no es gran cosa, es decir, son cosas que fueron surgiendo en el camino. Pero me suenan así, como algo que tendría yo, porque tengo treinta.

Llegué a mis treinta sin saber bailar, sin haber viajado muy lejos... Tambaleando un poco, sin querer llegar, sin querer siquiera acordarme que los cumplía. Con menos amigos, con más responsabilidades.

Llegué a mis treinta con unas cuantas arrugas alrededor de los ojos, unas cuantas canas que se ven solo si se ponen a rebuscar en mi cabeza, osea, nadie más que yo las ve. 

Llegué a mis treinta en este día que es como cualquier otro, con la diferencia de que en realidad estoy un poco triste. Para colmo llueve, creo que el cielo me da llorando a veces, jajaja.

Llegué a mis treinta años pero aún gran parte de mí se sigue sintiendo como la chica de veinte y cuatro que dejaba la casa de sus padres para irse a vivir en Tulcán con el marido recién estrenado. Hasta que, tres años después, llegó un guagua a nuestras vidas a ponerlo TODO de cabeza, y me creó miedos a cosas que posiblemente estén solo en mi cabeza, y me hizo perderme bastante, porque decir solamente "un poco" sería mentirme. Y todavía no acabo de encontrarme, aún a veces sigo poniendo resistencia a ciertas cosas, pero parece ser que por aquí lo importante es seguir, entonces, ahí sigo, aquí sigo.

Y así, con mis treinta y un guagua, pareciera que los días se van en un parpadeo.
Por ahora no dejamos de llover, el cielo, ni yo.


miércoles, agosto 07, 2013

Mamá robot

Quisiera que un día amanezca y yo no tenga que pensar ni decir ninguna de estas cosas como si fuera un robot...

Joaquín deje, esas cosas son de mamá, las cosas de mamá no se cogen.
Mijo, no se suba en la silla, se va a caer otra vez.
No esté en la cocina, mamá está cocinando, te vas a quemar, te haces yayay
Joaquín ya vamos adentro, venga, mamá va a cerrar la puerta.
Joaquín, no salte en los sillones, te vas a caer.
No saltes en la cama, la cama es para dormir, no para saltar.
Joaquín, recoge tus juguetes, no me dejes todo botado.
Deje mijo, no toque, eso no es suyo.
Mamá está trabajando, vaya a jugar con sus juguetes.
A ver, sentado quietito si va a acompañar a mamá.
¡No a la boca carajo!
Recoja, no me lance las cosas.
Déjale al Zeus, no lo molestes, te va a morder otra vez.
No le patees al Zeus, le duele.
Deje en paz la comida del Zeus, con eso no se juega.
Cierre esa puerta, nada de lo que está ahí es suyo.
Cierra el cajón, todo lo que está ahí es de papá y no se coje.
¡Deja mijo¡
Solo en el papel, si vas a pintar, solo en el papel, ya sabes!
Mamá está en el baño, no moleste.
Cierre la cortina, se va a mojar el baño.
Baja mijo, mamá está trabajando.
Si te metes a la boca te lo quito.
No le des los juguetes al Zeus.
No me arranques las plantas.
¡Saque de la boca!
Todo lo que está ahí es de mamá, nada es suyo, vaya a jugar con sus juguetes.
Quietito se toma el agua, sentado.
Siéntese para comer, te vas a caer, no te estés parando.
Guarde mijo, no es suyo, guarde.
No te cojas los ojos con las manos sucias.
Deje mijo, eso es sucio.
Esa es la basura mijo, deje, no coja, sucio.
Mamá está al teléfono, deja a mamá hablar por teléfono.

No sé cuántas veces al día repito todas y cada una de estas frases, y otras que quizás ahorita no recuerdo, la cuestión es que quiero ocupar mi cerebro en otras frases o pensamientos... y no se puede.

Estas cuestiones de la crianza que no acabo de entender... mi papá me diría solo "dale en el rabo" otros me dirían que hay que hacerle razonar (¿cómo rayos razonan con un guagua que apenas presta atención unos segundos cuando se le habla y luego ya sale corriendo para otro lado y si se le intenta retener se emperra e igual no escucha nada?), otros solo dejarían que haga todo aquello porque quizás algún rato se canse y deje de hacerlo... yo solo quiero que crezca sabiendo que tiene límites, que no se haga daño, que aprenda de sus errores (aunque al parecer le gusta aprender una y otra vez).

Espero, que con el pasar del tiempo, ir repitiendo menos estas cosas... aunque, mi parte realista, me dice que si, que estas cosas las repetiré menos, pero otras, las repetiré más.

Habrá que ver.

jueves, junio 20, 2013

Tardes de verano

El verano y las adolescentes con poca ropa me remontan a mis trece años; donde mi única "preocupación" era hacer todo lo posible para que el chico que me encantaba me viera.

Mi primer beso, el primer "amor de mi vida", simple, puro.

"Escapar" en bicicleta y creerme dueña del mundo pedaleando. Bajar las cuestas a toda velocidad sin miedo, sin las manos en el manubrio siquiera... Tener energía siempre, la mente fresca, las ideas, la lectura!!

Recién voy sientiendo el peso de los años. La juventud de ahora me llena de nostalgia, es como si yo ya fuera una anciana y los miro así, de lejos, y solo pienso "ay... cuando una es joven..."

Con certeza tengo el alma vieja... y unas cuantas arrugas en el rostro también.

Los años no pasan en vano,  pasan sin que uno se de cuenta. Para ser sincera, hubiera querido no darme cuenta, aún.